Muy pronto, la mesa se llenó con una variedad de platillos. Luciana no empezó a comer; estaba esperando su gran sopa de tortellini con extra de cilantro y un toque de aceite picante.
—Sopa de tortellini —anunció el mesero al colocar el plato en la mesa.
Luciana tomó su cuchara.
—¡Vaya, qué rico huele! —exclamó Mónica, inhalando profundamente. Sin pensarlo dos veces, tomó la sopa de tortellini y la colocó frente a ella—. Solo con mirarla ya me da apetito —agregó.
Parecía haber olvidado por comple