Mundo ficciónIniciar sesiónViajar a Rusia, fue la peor decisión que tomó Sarah Brown. Acabó en las garras de un Boss de la mafia rusa, un hombre lleno de venganza y odio. Un hombre frío y cruel, con deseo de vengar a su esposa. Sarah fue diagnosticada con problemas de corazón, con una falla cardiaca que la va agotando poco a poco y cada día, su vida se va yendo. Ella desea viajar, conocer otras culturas y países, pero fue el mayor error de su vida. Vladimir Sokolov, quiere tener a su padre en sus manos y su hija, es su moneda de cambio. —¿De qué conoces a mi padre? —pregunté, queriendo saber más. —Tu padre es de esas personas, a las que tienes que pisar como una cucaracha. — tragué saliva. —Mató a mi esposa y quiero verle suplicar. —¿Me... Me matarás? —tartamudeé. —No. ¿Qué sentido tendría matarte? Si lo que más quiero, es tener a tu padre en mis manos. —se levantó del sofá. —Eres mi moneda de cambio, bella dama. —Jamás te diré dónde esta mi padre. —exclamé sacando el valor. —No te preocupes, él mismo se acercará. — sonrió de lado. —Él mismo dará su ubicación. —¿Quién eres realmente? — limpié mis lágrimas. —Bueno, eso es fácil de responder. ¿Has oído hablar de la Bratva? —asentí. —Pues yo soy el líder que la lleva y tú, mi querida Sarah, eres mi rehén. Ahí supo que su vida estaba por acabar, que sus días estaban contados. Estaba en las manos del Boss de la mafia un asesino y narcotraficante. Pero... ¿él será su salvación? o ¿su destrucción?
Leer másVladimir Sokolov Íbamos en el coche rumbo al hotel donde estaba mi hermano. Annabelle hablaba por teléfono y Bruno con su escolta. Yo me mantenía callado pensando en lo que haría con mi hermano, como le torturaria. —Me dijo Bruno que tenías pareja. — la voz de la italiana, me sacó de mi subconsciente. —No me sorprende. — sonreí. —Si, ella está en Nueva York con su familia. —Me gustaría conocerla, ¿Por qué no la traes a Italia? — negué.—De momento no puede viajar, fue operada hace poco y no puede viajar. —¿Qué le ocurrió? Si no es mucho preguntar. — reí, algo me dice que ella intenta distraerme. —Fue diagnosticada con problemas de corazón. — abrió sus ojos con asombro. —Ella intentó seguir con las medicaciones, pero llegó un momento que su corazón ya no resistió. Me llamaron para informarme de lo que había ocurrido y tuve que viajar, y pagar un corazón nuevo. — Annabelle me sonrió, mirándome como con aprecio, cariño, no sabría descifrarlo.—Eso es muy bonito, dice mucho de ti.
Vladimir Sokolov Dejé a Sarah en Nueva York junto a sus padres, no quise dejarla, pero necesito terminar con todo esto, acabar con mi hermano y tener al fin una vida tranquila. Aunque la cosa aquí es, ¿seré capaz de hacerle daño a mí propia sangre? Es mi familia. Sé que él cometió delitos contra a mí, mató a mi mujer e hizo daño a Sarah. Le perdoné muchas veces, pero él quiso seguir adelantado sin mirar las consecuencia de sus acciones. No sé el motivo de su odio hacia a mí, pero no dejaré todo esto atrás. Sé que Sarah no quiere que realmente le haga daño, que le dé otro castigo pero no la muerte. Pero si le dejo ir a su aire, sé que intentará de nuevo hacerme daño. Sé dónde se esconde, donde se encuentra y no puede salir de Italia. No puede esconderse, no puede correr y él lo sabe. Sabe que no tiene escapatoria, que voy a por él. El chofer me dejó en la puerta de mi amigo, Bruno Vitale puede ayudarme, Italia es suya, él gobierna está ciudad. El portón fue abierto y caminé por el j
Sarah Brown Han pasado unos días y por fin estaba en mi casa, en mi habitación y descansando en mi cama. Aunque todavía estoy con los puntos y una gasa tapa mi cicatriz. Aún no puedo esforzarme, no podía hacer ningún movimiento que me agite. Vlad estaba duchándose en mi baño, mientras yo me voy debatiendo si entrar o no, sé que si entro, tendremos sexo y no sé si es bueno para mí corazón. Camino hasta la puerta y poso mi mano en el manillar, respiro hondo y abro la puerta y el vapor del baño golpea mi rostro. Entro y le veo por la mampara dándome la espalda, dejándome ver su hermoso trasero. Muerdo mi labio, observándole. Me estoy poniendo caliente, solo de verlo, solo por imaginar lo que deseo que me lo haga. Aún no se ha dado cuenta que estoy aquí, no se ha percatado de mi presencia.Me desnudo, dejando la ropa en el suelo. Abro la puerta de la mampara y ahora, su mirada está puesta en mi. Me escanea de arriba a abajo, mojándome aún más. Su mirada lasciva me excita, me moja. Ib
Narración Vlad se encontraba en la habitación de Sarah, observando todo a su alrededor. En la pared había fotos de ella y con amigos, sobre todo con Catalina. Se acercó un poco más y miró todas las fotos en una en una, y una sonrisa se dibujo en sus labios. La veía feliz, siempre con esa sonrisa, la veía agusto, melancolica. Se fue hacia la cama y se sentó en el borde de la cama, se empezó a quitar los zapatos y se dejó caer de espaldas, Flotandose su rostro. No creía poder dormir, sabiendo que ella estaba sola en una habitación de hospital, recién operada. Solo rezaba que la noche la pasará bien y nada ocurriera. En la almohada, el olor de la joven entró por sus fosas nasales, olia a ella, a ese olor vainilla. Acurrucó su rostro en la almohada, respirando su olor, cerró sus ojos. Italia.Andrei fue hacía el polígono y entró en una de las fábricas. Cuando entró, había un hombre tirado en el suelo, semidesnudo y sus manos atadas. Tenía golpes en el cuerpo. Andrei con una sonrisa, s
NarradorMientras a Sarah la operaban, los demás esperaban nerviosos, preocupados. Queriendo saber si ella iba salir bien, si aceptó su corazón nuevo. Vlad jamás se sintió tan nervioso, con las manos temblorosas y sudando. Era una sensación inquietante, horrible.Su teléfono sonó y lo sacó del bolsillo de la chaqueta, era un mensaje de uno de sus escoltas. Abrió el mensaje y lo leyó.—Señor, su hermano se encarga en Milán, en un departamento en el centro de la ciudad.—No le perdáis de vista, yo no puedo ir en estos momentos. Ve avisándome de todo, prohibir que coja vuelos, barcos, lo que sea. Pero que no salga de Italia. —Si, señor. Volvió a guardar el teléfono en el bolsillo, resopló y apoyó su cabeza en la pared. Cerró sus ojos e intentó relajarse, pero imposible.Aunque creía que todo estaba volviendo a la normalidad, sabía dónde estaba su hermano.. Sarah estaba siendo operada y deseaba que todo saliera bien, por el bien de ese médico, todo saliera bien.Si ella no se salvaba, é
Vladimir Sokolov Cuando llegué a Nueva York, fui directo al hospital, donde se encontraba Sarah. Me da igual si su padre se opone, no pienso abandonarla, me necesita ahora. Ella me necesita y no voy a estar junto a ella. Cuando llegué, sus padres estaban sentados en la sala de espera. No estaban solos, también estaba su amiga. Ninguno notó mi presencia, estaban tan metidos en lo suyo, que no me notaron. Me fui acercando hasta que la joven me notó, sus ojos me miraron con sorpresa y luego miró al matrimonio. Ella sabía lo que iba a ocurrir cuando él me viera.—Buenos días. — mi voz, captó la atención del matrimonio. El hombre al verme, me mató con la mirada. —¡¿Qué haces aquí?! — exclamó enfrentándose a mí. —Te prohibi ver a mi hija.—Usted no tiene derecho a prohibirme nada. — contraataque. —Yo voy a salvar a su hija, señor Brown. —¿Tú vas a salvarla? No me hagas reír. — se carcajeó. —Tú serás su tumba.—¿Donde puedo ver al doctor? — ignoré su comentario y miré a la señora.—En re
Último capítulo