Simón, al verla tan afectada, se acercó con cautela:
—¿Estás bien, Luciana?
Ella negó con la cabeza. «“Bien” no era la palabra»; su pecho se sentía a punto de explotar. Se había enterado de que alguien a quien amó, y que la amó a ella, estaba enfermo… muy enfermo.
Sin saber cómo consolarla, Simón optó por llevarla de vuelta a Rinconada. Avisó a Felipe y Amy para que la atendieran. Luego llamó a Alejandro para informarle de todo, aclarando con énfasis:
—Luciana no fue a ver a Fernando; solo revis