«Si Lorenzo no me lo puede contar, el archivo clínico sí.»
Simón dudó, frunciendo el ceño.
—Si te mintiera, podrías atarme y llevarme —añadió Luciana, proponiendo una solución con un dejo de humor. Después, casi en un susurro, repitió—: Por favor, Simón, Fernando es amigo mío, y sospecho que está muy mal.
—Bueno… está bien —cedió al final. Tampoco es que pudiera resistirse mucho más.
Se mantuvo unos pasos atrás de ella, atento por si Luciana llegaba a tropezarse con Fernando para intervenir. Sin