—¿Absurdo? ¿De qué estás hablando…? —La voz de Alejandro adquirió un matiz más sombrío.
—¿No lo captas? —bufó Luciana—. Está bien, lo diré con todas sus letras. Nunca me cuentas a dónde vas realmente. ¿O acaso olvidas las veces que me lo ocultaste?
Ella se refería claramente a sus visitas a Mónica, aquellas tres veces que le había mentido desde que se casaron.
—Dicen que “la tercera es la vencida.” Pues bien, ya no confío en lo que me digas. Si no eres sincero conmigo, no finjas un informe de tu