—¿Qué…? —Luciana se quedó de piedra. «¿Pero qué tipo de hombre es este?»
Tan pronto llegaron a la mansión de los Guzmán, Alejandro salió del auto hecho una furia. Luciana abrió la puerta de su lado, pero antes de poder siquiera bajar, él se inclinó y la sacó en brazos.
Estaba enfadado con ella, era evidente. Aun así, no la dejaría sola después del susto que acababa de pasar. Al llegar a la casa, subió hasta el dormitorio principal y la depositó suavemente sobre la cama, arropándola con la sábana