—Entonces… —Martina repreguntó—, ¿y Alejandro? ¿Le interesa Juana? ¿Piensa darle entrada?
—No lo sé —Salvador negó—. No le he preguntado.
Si Alejandro no hablaba de su vida privada, él no iba a husmear.
—¿Y tú qué quieres? —Salvador sonrió de lado—. ¿Que acepte… o que no?
Sabía que Martina preguntaba por Luciana.
—Que ustedes se lleven bien es una cosa, pero Luci está por casarse. No tiene sentido que Alejandro se quede esperándola, ¿no?
—No voy por ahí —Martina bajó la mirada.
—Así es la vida —