Luciana volvió a marcar. Esta vez, no habían sonado ni dos tonos cuando contestaron.
—¿Luci? —la voz de Enzo sonó dudosa—. ¿Eres tú… Luci?
Él tenía su número guardado; preguntaba así porque estaba en shock. Pensó que quizá nunca más volvería a recibir una llamada de ella.
—Sí, soy yo.
Abrió la boca para decirle papá, pero la palabra no le salió. La dejó pasar.
—Estoy en el Aeropuerto Internacional de Ciudad Muonio.
—¿En el aeropuerto? —Enzo se quedó frío—. ¿Vas a viajar? ¿Vienes a ver a Pedrito?