Enzo regresó en seguida.
—Llegaste —Lucy lo recibió en la entrada, lo tomó del brazo y le pidió en serio—: Don Miguel lleva un rato esperando. Sea lo que sea que venga a pedirte, si puedes ayudar, hazlo; y si no, por favor, busca una manera.
Apenas dijo dos frases y los ojos se le humedecieron.
—Entiendo —Enzo apretó su mano, conmovido—. Si Luci fue quien lo sugirió, es como si ella misma nos lo pidiera. No me voy a desentender. —Respiró hondo—. Tranquila, haré todo lo posible.
Se recompuso y fu