Luciana salió primero de la habitación. Cuando Felipe volvió a entrar, Miguel ya estaba de pie, apoyado en el bastón.
—Felipe, llegaste justo. Vámonos.
—Sí, don Miguel.
Felipe creyó que irían a Grupo Guzmán. Pero, ya en el auto, Miguel dictó otra dirección.
—Vamos a ver a una vieja amiga.
—Don Miguel, ¿a estas horas…? —Felipe no entendía que, en ese estado, todavía pensara en “visitas”.
—Jaja. —Miguel sonrió sin explicar—. Conduce.
Abrieron en cuanto tocaron. Era una empleada doméstica.
—Buenas