Luciana vio cómo la luz en los ojos de Lucy se iba apagando. Igual, tenía que decir lo que tocaba.
Llevaba noches sin dormir: cada vez que cerraba los ojos volvía a ver el cuerpo destrozado de Ricardo Herrera.
Parpadeó. Sentía los ojos secos.
—Ustedes me dieron una vida… pero también me la quitaron.
Desde que se descubrió su origen, ciertas “casualidades” tenían explicación. Enzo venía de los Anderson, con intereses por detrás, y su familia política igual: para todos ellos, una hija fuera de mat