La reanimación había sido crítica, pero, superada la fase aguda del veneno, lo peor ya había pasado y, con su buena condición física, se esperaba una recuperación rápida.
Aun así, tardaría un tiempo en despertar.
Luciana se negó a separarse de él, de modo que los Muriel gestionaron para que ella se quedara en la misma habitación.
Ellos dos curaban cuerpo y alma dentro; Juan y Simón montaban guardia afuera.
—¿Y si no despierta pronto? —murmuró Juan.
—Necesita filtrar todo el tóxico, no es enchíla