La puerta se abrió de golpe. Yo metí el anillo en el bolsillo de la chaqueta y volví a hacerle presión a la pierna de Mikhail. Miré sobre mi hombro y era Belov.
—Él necesita sutura, se va a desangrar —le dije. Mikhail empezó a negar con la cabeza. ¿Acaso él era tonto?
—Eso no me importa, de igual forma yo quiero que se muera —me dijo.
¿Cuándo carajos iban a venir por nosotros? Puede que Mikhail sea una bestia, pero el bastardo no era de hierro.
—¿Por qué quieres que muera? ¿Porque se folló a tu