Mañana era mi matrimonio, y me faltaba comprar algunas cosas más. No quería nada ostentoso; de hecho, solo estaríamos unas cuantas personas, las más allegadas. Subí al coche y arranqué. Llamé a mi hermana para preguntar cómo estaba. Ella me había llamado diciendo que se sentía horrible, pero cuando le dije del matrimonio, mágicamente se sintió mejor.
—¿Cómo estás?—le pregunté en cuanto contestó.
—Un poco mejor. ¿Tú dónde estás? Se escucha mucho ruido—me preguntó.
Me reí un poco. Miré por el ret