Él se apartó de la puerta; esta se abrió de un golpe. Vladislav entró con un par de hombres más. Nunca pensé que me alegraría verlo, pero me alegraba mucho. Corrí hacia él y lo abracé.
—Te acepto como pareja de mi hermana —le dije sonriendo y le estampé un beso en los labios. Mikhail me separó de él con agresividad y me miró mal.
—¿Estás loca? —me preguntó. Yo me encogí de hombros, me puse de puntillas y le di un pequeño beso en la mandíbula.
—Sí, eso ya lo sabes. Ahora sácame de este lugar, tú