Ana sintió un escalofrío recorrer su espalda mientras escuchaba la voz seria al otro lado de la línea.
—Voy para allá —respondió sin dudarlo.
Colgó el teléfono y salió apresurada, tomando su bolso con las llaves y su abrigo.
Llamó a Marcos de que pasara a buscar a los niños a la escuela, porque la llamaron del hospital. Su hermana se quedó en su habitación y ni cuenta se dió de lo que sucedió. Ana hizo una parada rápida en una tienda de seguridad. Su intuición le decía que debía protegerse, que