Marcos está a sentado en el borde de la cama del mugroso motel, dándole una mordida al trozo de pollo frito que tenía en la mano.
La grasa le chorrea por los dedos, pero a estas alturas le daba igual. Frente a él, Laura, con los brazos cruzados y una expresión de fastidio, no estaba antojada de pollo, pero se lo tenía que comer, era eso o acostarse con el estómago vacío, ella le miraba como si fuera la peor basura del mundo.
—Y dígame, princesa, ¿cuándo piensas empezar a buscar trabajo?porque l