En el restaurante solo quedaron los padres de Ana y ella junto a Gregory, porque Laura salió corriendo detrás de Marcos que acababa de salir como un demonio.
—Dios mío hija—Su madre ya no sabe que pensar ni que más decir.
—Es una larga historia madre, todo lo que escuchaste. No tengo secretos contigo ni con papá. Así que mejor tomen asiento y vamos a cenar algo, aunque no tengo mucho apetito. Me he pasado el último mes con muchos malestares.
Gregory la mira más enamorado, ella su mujer ahora so