El aire en la habitación está cargado de deseo mientras Ana observa a Gregory desnudarse lentamente, revelando su piel bronceada y musculosa. Cada movimiento era una danza de seducción, y Ana no podía evitar morderse el labio inferior, sintiendo cómo la anticipación crecía dentro de ella.
Gregory se acercó a ella, con su mirada ardiente mientras se posicionaba entre sus piernas, y Ana sintió un escalofrío recorrer su cuerpo al sentir su calor. La tensión en el ambiente es más que evidente, y la