Al día siguiente...
Ana se mira en el espejo y sonríe con satisfacción. El cabello más corto en capas le daba un aire renovado, y el maquillaje sutil resaltaba su belleza natural. Vestía un vestido negro elegante, ceñido en la cintura, con un escote discreto pero lo suficientemente llamativo. Se veía espectacular. Se sentía espectacular.
Desde que había decidido dar el primer paso para su venganza, Marcos había empezado a notarlo. Ana ya no pasaba tanto tiempo en la casa, ya no estaba disponibl