Ana respira hondo antes de entrar al banco.
Sabe que era lo correcto, devolver al menos una parte del dinero que Gregory le había prestado cuando Carlos aún estaba vivo y el dinero de las vacaciones con sus hijos que ella nunca pagó. Sus libros están dejando muchas ganancias gracias a Gregory y ya Ana siente que es hora de ir saldando su deuda de a poco. No se sentía cómoda debiéndole tanto, aunque él jamás le había pedido que se lo reembolsara.
Tras realizar el depósito de la mitad de lo que l