91: Te odio valentino.
Valentino me llevó a una habitación que, para mi desgracia, era hermosa. Demasiado hermosa. Las paredes eran de un blanco marfil reluciente, el suelo estaba cubierto por una alfombra gruesa que amortiguaba cada paso, y en el centro, justo frente a una gran ventana con cortinas de terciopelo azul oscuro, había una cuna doble. Grande. Imponente. Como si esperara a dos pequeños inquilinos.
Al verla, un escalofrío me recorrió el cuerpo.
—Solo es un bebé y tú me estás confundiendo con alguien más —v