81: El juego ha empezado.
Había pasado un mes desde aquel encuentro… y no supe nada más de Valentino. Silencio absoluto.
Me molestaba admitirlo, pero esa indiferencia me carcomía por dentro como un veneno lento. Era obvio que jamás me quiso. Y yo… yo fui una estúpida por pensar lo contrario. Por creer, aunque fuera un poco, que había significado algo para él.
Pero no. Valentino era un desgraciado sin corazón.
—Hoy iremos a la boda de Valentino —dijo Mirko al entrar en la habitación.
Lo miré sin saber si estaba bromeando