19: Alguien tenía que pagar.
[Ginevra]
Al llegar a la casa de Valentino, el coche se detuvo justo frente a la entrada. Noah bajó primero, abrió mi puerta y de inmediato noté que algo no estaba bien. Había demasiados hombres vigilando, más de lo habitual. La tensión flotaba en el aire como una tormenta a punto de estallar. En la entrada, de pie como una sombra imponente, estaba el padre de Valentino. A su lado, un hombre con el rostro desencajado, pálido, los ojos llenos de una furia contenida que parecía a punto de rompers