18: Bajo su piel.
[Ginevra]
15 días después.
Los días pasaban con una lentitud insoportable en el hospital, y yo sentía que me estaba volviendo loca. Era una buena doctora, sí… pero una pésima paciente.
Y para empeorar todo, estaba él. Valentino.
No ayudaba en nada. Solo llegaba, se sentaba en el sofá frente a mí y me observaba en completo silencio. Treinta minutos exactos. Le tomé el tiempo. Ni uno más, ni uno menos. Luego se acercaba, depositaba un beso en la punta de mi nariz y se marchaba sin decir una