107:Pagarán por todo.
[Valentino]
No supe cuánto estuve dormido después de la llamada, pero el cuerpo me ardía, y la mente no encontraba descanso. No podía dejar de pensar en todo lo que había ocurrido.
Cada vez que cerraba los ojos, la oscuridad me devolvía flashes: luces que se acercaban, cristales estallando, el rugido del motor. Y después… nada.
Hasta que de repente, todo empezó a volver.
Recuerdo que Santos conducía el coche donde ibamos, como siempre, atento, silencioso.
Faros detrás de nosotros. Uno.