Aysun se quedó dormida muy tarde por la noche. Cuando despertó, se sentó en la cama y se quedó observando la habitación unos segundos, incapaz de moverse. El vestido de novia aún la envolvía como una armadura pesada, recordándole a cada instante que su vida ya no le pertenecía.
Cerró los ojos con fuerza, como si pudiera apagar con un solo gesto todo lo que la rodeaba, pero fue inútil.
De pronto oyó el celular, estaba vibrando dentro de su bolso. No se había dado cuenta que sus cosas habían sido