Francine dejó de saltar en el acto.
Las palabras de Elías resonaron en su cabeza como sirenas de alarma:
“Esta vez, no vas a escapar.”
Necesitaba un plan. Y rápido.
Sin pensarlo demasiado, Francine intentó convencer a Elías de que se metiera en su juego.
—Haz lo que acordamos, Elías. Solo salta la cámara de la entrada de la cocina. Si él pregunta, le dices que no funcionaba, que se dañó, que el archivo se corrompió, cayó un rayo, pasó un espíritu, ¡inventa cualquier cosa!
Elías giró lentamente