Bella Rosa
Bella Rosa
Por: Edimar Herrera
PROLOGO

El frio cala mi cuerpo, no siento ni un solo gramo de calor, mis dientes rechinan y trato todo lo posible de tapar mis piernas que se encuentran desnudas por el corto vestido que cargo. Tiemblo, miro a todas partes con miedo, ¿miedo de quién?, de ellos… de los hombres que me arrebataron la libertad y me encerraron en este cuarto sucio y maloliente.

Tomo una bocanada de aire, cierro mis ojos con fuerza inútilmente evitando las lágrimas, pero es imposible no llorar. Me encojo más cuando la puerta se abre y entra ese hombre.

Si… él, aquel fenómeno de carne y hueso, lleno de maldad, de una oscuridad que no puede esconder —muñequita hermosa ya es hora, es mejor que te comportes si no quieres morir, tengo el extraño presentimiento de que tendrás una vida bastante favorable —chillo cuando me toma del brazo fuertemente obligándome a ponerme de pie —serás una buena puta, ya me imagino cuantos hombres podrán tocar este cuerpo hermoso, lástima que no sea yo —ríe malévolo. Las lágrimas caen por mis mejillas incontrolablemente, es inevitable, pero huir no es una opción ahora solo me queda sobrevivir.

El hombre me saca del sucio lugar, caminamos por los largos pasillos hasta llegar a una sala enorme, hay varios hombres con armas, también hay más mujeres jóvenes y otras ya mayores de 18 años.

Me quejo cuando salimos del viejo edificio, el aire helado choca contra mi cuerpo desnudo erizando mi piel al instante. El hombre me sigue jalando del brazo hasta que me mete en una furgoneta negra. Le da órdenes al conductor y este comienza su camino saliendo de aquel lúgubre lugar.

Me mantengo en silencio hecha un ovillo durante todo el viaje hasta que llegamos a un edificio bastante llamativo con un cartel grande iluminado con bombillas de colores. No pude ver que decía ya que los vidrios polarizados y el auto en movimiento no me dejaron ni siquiera detallar el lugar.

El conductor se estaciona en la entrada y mi captor abre la puerta —¡tú quédate aquí, ni se te ocurra a escapar niñita o tu destino será muy trágico! —no digo nada, si de por sí ya estaba viviendo una experiencia desafortunada que más daba si fuese peor.

De todas formas, no moví ni un musculo, el hombre estaba hablando con una mujer en la entrada de ese lugar, note como esa chica le entregaba un maletín y el hombre se daba vuelta para encaminarse de nuevo a la furgoneta. Abre de la puerta y me toma del brazo sacándome de allí y entregándome a la mujer rubia y despampanante.

La señora de mirada acaramelada me barre con sus ojos y sonríe —es perfecta, las brasileras son una verdadera belleza exótica —dice en un idioma que no conozco. Frunzo el ceño. ¿Quién es ella y por qué me trajeron aquí? —bienvenida querida, este será tu nuevo hogar…

El miedo es algo del cual no me acostumbraría, pero… no sabía que depararía mi vida en este momento y mucho menos sabia hasta qué punto podría soportarlo.

Infierno es el que se vive en la tierra, este lugar creado para nosotros los pecadores creados por un Dios que no vemos, pero creemos.

Tengo miedo, miedo de lo que viene y de lo que vendrá.

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