—Gracias —es lo único que pudo salir de mi boca mientras que este curva sus labios en lo que parecía ser una sonrisa, ni se cómo puedo describirla, ya que en su mundo retorcido debe ser lo más cercano a una.
—Con que tú eres, Alina —dice un hombre que llega a nosotros con un vaso en su mano, con un tono que mezcla curiosidad y un matiz de diversión peligrosa. Este lleva un traje negro impecable, pero a diferencia de Viktor, lleva el cuello de la camisa ligeramente desabrochado, dejando entrever