El ambiente dentro de la mansión se sentía más pesado que nunca. Desde la muerte de Lucien hace dos semanas, todo había cambiado. Viktor no había vuelto a mencionarlo, pero el eco de su sangre aún flotaba en los pasillos como un recordatorio de lo que era capaz de hacer. Y, sin embargo, no era el miedo lo que me consumía. Era la furia.
Me había utilizado. Me había hecho sentir como una pieza descartable en su juego. Y yo no iba a permitir que eso se repitiera. Si Viktor creía que podía manipula