El aire de la tarde estaba cargado con el aroma salado del mar, pero a pesar de la brisa fresca, el calor ardía dentro de mí. No por el clima, sino por la furia que me consumía desde dentro. Cada latido de mi corazón martillaba en mis oídos, sincronizado con el eco de mis pensamientos.
Viktor me había usado. Me había dejado en manos de Lucien sabiendo lo que iba a pasar, todo para tener una excusa perfecta para eliminarlo sin que nadie pudiera cuestionarlo. Cada mirada suya, cada acto de aparen