No sabía qué hora era, pero Viktor tenía su cabeza apoyada en mi vientre desnudo. Se había quedado allí durante horas, besándolo de vez en cuando antes de volver a apoyarse. Me ama, me lo ha dicho, y esas palabras han sido un mar de emociones que han inundado mi alma. Lo amo, nos amamos tanto que ahora el fruto de ese amor crece dentro de mí.
—¿Sabes que esto solo hará que aumente tu seguridad? —interrogó de repente, rompiendo el prolongado silencio—. Por mi bienestar psicológico —agregó con se