~Narrador~
Damien camina tranquilamente hacia la salida de la casa de la manada. Sus pasos son lentos, pero calculados; sus pensamientos son un enredo de planes y conspiraciones que solo él y su lobo conocen.
En la entrada está ella, su prometida, una compañera elegida que sus propios padres impusieron con la patética excusa de hacer la manada fuerte.
—Alfa Damien, un gusto conocerlo al fin—. La melodiosa voz hace gruñir a su lobo; es como estar escuchando un montón de ardillas al mismo tiempo.