—¿Hola? Ricardo, este... después del funeral, ¿puedes pasar por mi casa un rato?— Marina se sentía rara, como si estuviera llamando a los papás frente al profe.
Miró de reojo a su hermana, que seguía ahí con una cara tranquila, como si nada.
—¿Todo bien? ¿Pasó algo? —preguntó Ricardo, notando que algo raro había, pero sin imaginarse que tenía que ver con la familia. Después de todo, esa misma mañana Marina le había dicho que quería mantener todo en secreto.
—Es que... mi hermana se enteró de