Capítulo 486
César fue quien salvó a Perla, y ella se lo agradecía de corazón. Pero eso no significaba que tuvieran que vivir bajo el mismo techo.

El guardia dejó la maleta y se fue, sin darle siquiera oportunidad de rechazarlo.

César no respondió de inmediato. Solo abrió el contenedor térmico y empezó a poner los platos sobre la mesita del centro.

—¿Tienes hambre? Esto lo cocinó doña Marta, preparó lo que más te gusta.

Esa mañana, César había llamado a la casa para que dejaran lista la comida y algo de ropa
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