Perla lo miró, tratando de convencerse de que ya no era necesario. Ya se había revelado lo que ocurrió en el pasado y no quería que él siguiera aferrándose a ese tiempo.
Antes de que pudiera decir algo, su celular sonó.
Era William, y ella, con el celular en la mano, se giró para irse. Después de caminar unos pasos, una mano grande la agarró fuertemente de la muñeca, haciendo que se detuviera por completo.
El celular seguía sonando, como si lo estuviera apurando, por lo que Perla se dio la vuelt