—¿Él... no quiere casarse contigo...?
César seguía sacando los sentimientos de lo más profundo de su corazón, imaginando que si William no la trataba bien, entonces tendría una oportunidad de recuperar su amor.
—¡Basta! ¡No sigas comportándote como un loco, voy a irme, suéltame, maldita sea! —Perla lo regañó en voz baja.
Vio las lágrimas que caían de sus ojos, vio su sufrimiento.
Pero ¿de qué sirve hablar de todo esto ahora? Lo que pasó, pasó. ¡Ella no va a dar marcha atrás!
—¿Te puedes quedar u