César aprovechó el momento en que ella se quedó sorprendida para agarrarle la muñeca y llevarla hacia adentro.
—Desde que te fuiste, siempre dejé la decoración del cuarto igual. Solo que, con el tiempo, algunas cosas se han dañado. Así que mandé a comprar algunas cosas que fueran iguales a las de antes —dijo entrecortadamente.
—Pero hay algunas cosas que ya no venden, incluso la fábrica cerró. Le pedí a Clara que se encargara de conseguirlos. Y mira, parece que todo eso estaba esperando a que vo