Al escucharla decir eso, César no insistió más, se subió al carro y se fue de una vez.
Al llegar al hotel que había reservado antes, justo al bajarse del carro, fue a la recepción a recoger la tarjeta de su habitación.
Teresa, que iba en el carro de atrás, también llegó. Al encontrarse en la recepción, Teresa dijo:
—César, si hubiera sabido que también te quedas en este hotel, habría aprovechado para ir contigo.
Era una coincidencia que ambos estuvieran en el mismo hotel, y aún más que su