Por la tarde, César regresó a Playa Escondida en su avión privado. Mientras iba de camino, María lo llamó por celular.
—Hola, mamá.
—¿Tienes tiempo esta noche después del trabajo? Ven a casa a cenar conmigo, ya hace mucho que no te veo. —Sin esperar respuesta de César, María continuó hablando—.
—No me vayas a salir con que tienes trabajo, ya llamé a tu equipo de secretarios, esta noche no tienes compromisos, ni reuniones, ni trabajo extra.
César hizo una mueca mientras miraba la espalda