Estiró la mano para agarrar el regalo, con la idea de pedirle al sirviente que lo botara después. Es normal no encontrar uno o dos regalos entre tantas cajas.
Celeste intervino a tiempo y dijo:
—Es solo un regalo, si Orión lo quiere, déjalo abrirlo.
—Las personas no deben tener miedo de todo —añadió, mirando a su hija mayor Perla.
Perla se quedó muda por un momento. Es cierto, era solo un regalo.
Todos viven en el mismo planeta. Algún día, los niños crecerán y podrían encontrarse con si