Selene se encontraba en el portal de la casa de Don Mauro, con la libreta en la mano. Llevaba horas repasando las notas del reportaje que la reportera le había hecho días atrás. El texto había corrido como reguero de pólvora en redes y periódicos locales, y al parecer había llegado más lejos de lo que imaginaba. Pero no era hasta ese momento, con el eco de pasos firmes acercándose por la calle de tierra, que comprendía el verdadero alcance de sus palabras.
Esa día en el pueblo era distinto. Se