Alba
El mundo exterior ya no existe. Solo estamos nosotros, nuestros alientos entrelazados, nuestros corazones latiendo al unísono. Sandro me sostiene contra él, cada gesto es medido, cada movimiento es una caricia, una promesa, una exploración. Conoce cada parte de mi cuerpo y, sin embargo, cada contacto parece un nuevo descubrimiento, delicioso y ardiente.
— Alba… murmura, su voz grave y cálida deslizándose contra mi piel como un viento suave y ardiente a la vez. Quiero saborear cada instante