La primera vez.
Arthur Orlov.
Intento caminar recto y decidido por el camino de vuelta a la SUV, pero el calor y la tensión en mi polla es insoportable.
Ni siquiera puedo calmarme con la rabia ante el error que he cometido. Parece que mi cerebro y mi cuerpo están completamente separados.
Visualizo la SUV, llego, y me adentro cerrando la puerta con fuerza.
Tengo que carraspear la garganta antes de hablar.
—Al bufete.
Mi hombre asiente dándome una mirada por el retrovisor y lo esquivo. Mi mano derecha desnuda es