Mi hombre perfecto.
Gia.
Viendo el rostro de la mujer que pestañea pasmada por mi respuesta, asiento una vez y me alejó con pasos firmes; aunque unos segundos después la escucho venir detrás de mí.
Mi corazón se detiene cuando noto que Arthur nos estaba viendo, y aunque me da una sonrisa brillante, al ver a la mujer detrás de mí su rostro se vuelve gélido.
¿Acaso tienen historia? ¿Cuánta? ¿La habrá tocado en este edificio?
Las preguntas necias me carcomen; pero me calmo cuando él camina hacia mí y besa mi frente.