Nada comparado con ella.
Arthur.
La curiosidad por saber qué tan lejos podría llegar ella por mí se esfuma en el momento en que me doy cuenta de que esto la hace sentir vulnerable. Y no quiero herir sus sentimientos, nunca más.
En el pasado, habría sido impensable tener que darle explicaciones, pero ahora todo es diferente.
—Fue mi sumisa… —confieso, y de repente, el tacón de Gia choca contra el suelo, su cuerpo tiembla unos segundos. Diferentes sensaciones me recorren. Me acerco más, dejando que mi aliento roce su oíd