El aire en la casa se sentía más denso desde la desaparición de Camila. Aunque las piezas comenzaban a encajar, algo dentro de Luciana se resistía a aceptar que la joven hubiese mentido. Sentía una conexión que iba más allá de la sangre. Era como si su alma reconociera a Camila… o al menos, lo que ella representaba.
Esa tarde, mientras organizaba los archivos del hospicio, Valeria llegó sin anunciarse. Su silueta elegante cruzó la entrada como un fantasma del pasado, con el mismo aire de mister