El descubrimiento de los gemelos lo cambió todo.
Luciana no podía dejar de pensar en ello. Dos hijos. Dos destinos. Uno entregado, otro desaparecido. Y el nombre de Sebastián Ibarra estampado al pie del documento como un sello de traición.
—¿Y si el segundo hijo fue ocultado deliberadamente? —preguntó en voz alta, aún procesando lo leído.
Valeria, sentada frente a ella, asintió lentamente.
—Ese es el escenario más probable. El sistema estaba corrompido. Familias de poder como los Ibarra tenían