El silencio que quedó tras la reunión con Javier no fue un alivio inmediato, sino una pausa tensa, como si el universo les concediera un instante de respiro antes de la próxima tormenta. Aunque el joven había prometido no interferir más, las palabras, las amenazas, las emociones contenidas y no dichas durante años no desaparecen con una simple conversación.
Luciana despertó en la madrugada, envuelta en sudor, el corazón desbocado. A su lado, Alexander dormía profundamente, con el ceño levemente